LOS VECINOS DEL BARRIO

No cabe duda que el problema de Colombia por estos días son sus vecinos. Nuestro barrio no es que sea el mejor. Sin duda es mejor tener vecinos ricos que pobres. Si bien ser pobre no tiene nada de malo, lo es cuando a parte de pobr,e se es "mal pobre".
Como se nota, el presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez, prefiere a sus vecinos ricos - que como no los tiene cerca- tiene que salir a buscarlos y convencerlos y tratar de hacer negocios con ellos, haciendo él mismo sus misiones y visitas o enviando a su canciller a los ricos de Europa y Norteamérica.
Este caso se ve con claridad en la forma como se han estabcelico las relaciones internacionales de nuestro país, en donde nuestros vecinos son tratados con distancia y displicencia. La verdad es que el barrio está lleno de vecinos pobres y aburridores, problemáticos, cascarrabias y para colmo, poco colaboradores.
Negociar con ellos es hacer trueques de vieja usansa y, si bien garantizan una supervivencia y colaboración básica, no es que sean los negocios mas rentables que aporten a un verdadero desarrollo propio o para la región. Es mas, su visión arcaica lleva es al retroceso en el desarrollo y en la tendencia de eternizar la pobreza.
No existen intercambios entre estos vecinos y Colombia que ayuden a la industrialización, a la tecnificación. Todo se basa en algunos negocios de intercambio comercial en donde solo fluyen monedas y no billetes.
Para colmo de males, crece la tendencia a creer que pueden meterse dentro de las decisiones autónomas, soberanas y nacionales.
La cooperación internacional entre los países de la región es mínima. Los proyectos de desarrollo son marginales y tienden a ser expresivos, sin ambiciones, sin fondo y sin plata. No se puede negar, que muchos de ellos están llenos de buena voluntad.
Entiende uno como el derechista de Uribe -quien no es santo de mi devoción- tiene que buscar los vecinos que desearía. Y es que es mas fácil tener vecinos ricos que pobres.
Si la posición del país fuera la de un barrio convencional, entonces ya se hubiera vendido la casa o al menos alquilado, y la familia hubiera salido a otro lugar; pero es que no es un barrio convencional, se trata de países que juegan al desarrollo proyectado.
Pero no nos digamos mentiras. al presidente Uribe se le salió de las manos el tema de las relaciones internacionales. Para él y su política, los vecinos no significan relaciones internacionales. De hecho los desconoce y ni les importa. Sabe que puede ofenderlos o ignorarlos y si hay un reclamo, con una palmadita en la espalda y una bonita palabra les calma. Total no hay mucho en juego que lesione los intereses políticos o comerciales del país.
A Colombia le genera mas inconvenientes, un pequeño desacuerdo frenta a la apreciación de su política interna con Suiza, Francia, Alemania, España, Inglaterra, Estados Unidos; que si se enfrasca en una fuerte discusión con Ecuador, Perú, Venezuela o Nicaragua.
No nos digamos mentiras, Colombia siempre se ha creído el rico del barrio pese a sus debilidades. Parte de eso por creerse que tiene una democracia y una economía estable en comparación con sus vecinos. No ha sufrido dictaduras macabras como las vividas en Argentina, Chile y los vecinos del sur-sur; y como si fuera poco, la tendencia urbanística de las ciudades, ha llevado a pensar que el Norte es mejor que el Sur. Para el caso Bogotá que no mira mas abajo de la 26.
Uribe es definitivamente un vendedor de espejitos que ha llevado a que la moral colombiana se crezca y nos creamos norteamericanos. Hasta los pobres dicen que menos mal no son de Ecuador y se subvalora a vecinos que en realidad merecen, respeto, consideración y apoyo.
Colombia tiene mucho que aprender de humildad y ello parte de reconocer que a los vecinos se les respeta.

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